De ser así, entonces el consumo excesivo de azúcar es la razón principal por la que el número de obesos y diabéticos ha aumentado considerablemente en los últimos 30 años. Pero este argumento implica mucho más que eso.

Significa que el azúcar es el producto causante de otras enfermedades crónicas, consideradas ampliamente como típicas de la cultura occidental: enfermedades del corazón, hipertensión y muchos tipos de cáncer comunes.

Esto nos lleva a otra pregunta: ¿El azúcar es tan dañina?

Una cosa es sugerir, tal como lo hacen los nutricionistas, que una dieta saludable incluye más frutas y vegetales y tal vez menos grasas, carne roja y sal, o menos de todo.

Algo completamente diferente es decir que un elemento particularmente atesorado de nuestra dieta no es poco saludable, sino que es tóxico; que si le horneas a tus hijos un pastel de cumpleaños o les das un vaso de limonada durante un caluroso día de verano, podrías estar haciéndoles mucho daño, a pesar de todo el amor que le pones. Sugerir que el azúcar mata es lo que hacen los extremistas.

La historia del debate sobre los efectos que tiene el azúcar es mucho más larga de lo que muchos imaginan. Está llena de afirmaciones y conclusiones erróneas porque incluso las supuestas autoridades no saben de qué hablan. No sabían, literalmente, lo que la palabra “azúcar” significaba y, por consiguiente, sus implicaciones.

El azúcar me asusta a mi también, por supuesto. Me gustaría comerla con moderación. Una cosa es que el azúcar nos haga ganar peso. Y si empezamos a ganar peso, entonces comemos menos azúcar. Pero también estamos hablando sobre consecuencias que no podemos ver: hígado graso, resistencia a la insulina y todas sus consecuencias.

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