Gran parte del cortejo y la seducción está coreografiada por la naturaleza. De hecho, la naturaleza diseña a hombres y mujeres para trabajar juntos.

Y, aunque estas estrategias sexuales difieren de un individuo al otro, la coreografía esencial del amor humano, del cortejo y el matrimonio tiene una infinidad de diseños que parecen estar grabados en la psique humana, producto del tiempo, selección y evolución. Empezaron en el momento en el que hombres y mujeres empezaron a cortejar.

Al describir estas estrategias, no pretendo ser “políticamente correcto”. La naturaleza diseña a hombres y mujeres para trabajar juntos. Pero no podemos hacer de cuenta que son iguales. No lo son. Y he brindado explicaciones evolutivas y biológicas para sus diferencias cuando lo considero necesario.

Coqueteo

Las mujeres de diferentes lugares, como de las junglas del Amazonas, de los salones parisinos y de los altiplanos de Nueva Guinea aparentemente coquetean con la misma secuencia de expresiones.

Primero, la mujer le sonríe a su admirador y levanta sus cejas de forma torpe al abrir sus ojos para observarlo. Luego cierra y abre sus pestañas, mueve su cabeza hacia un lado y hacia abajo, y mira hacia otro lado. También es común que se cubra el rostro con sus manos y que se ría de forma nerviosa mientras se esconde detrás de sus palmas. Este gesto del coqueteo es tan distintivo que podríamos presumir que se trata de gestos que evolucionaron hace siglos para demostrar interés sexual.

Los hombres también emplean tácticas parecidas a esas que vemos en otras especies. ¿Algunas vez has entrado a la oficina de tu jefe y te lo has encontrado recostado en su silla, con las manos detrás de su cabeza, codos altos y pecho afuera? ¿Y luego quizá se paró de su escritorio, caminó hacia ti, sonrió, arqueó su espalda y empujó la parte superior de su cuerpo hacia ti? Si es así, ten cuidado. Probablemente esté

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