Una buena apariencia puede llevarte muy lejos en la vida, pero los psicólogos dicen que la belleza presenta obstáculos desconocidos.

¿Se puede ser demasiado bello? Para muchos de nosotros difícilmente es un problema, ya que por lo general soñamos con serlo.

Sin embargo, las bendiciones y maldiciones de la belleza han sido de interés para la psicología desde hace mucho tiempo. ¿Viven, quienes tienen rasgos simétricos y una figura despampanante, en el paraíso? ¿O tiene sus ventajas verse como un individuo ordinario?

Al nivel más superficial, puede ser difícil cargar con el halo de la belleza; vemos a alguien con bueno atributos y, por asociación, nuestro subconsciente asume que estas personas también son bendecidas en otros aspectos.

Incluso en tribunales una buena apariencia puede ser de gran ayuda. Los acusados atractivos tienen más probabilidades de recibir sentencias menos severas e incluso de ser declarados inocentes; mientras que los demandantes atractivos tienen más probabilidades de ganar sus casos y obtener mejores acuerdos financieros. Es un efecto generalizado.

Pero, así como es beneficioso ser bello en algunas circunstancias, también hay situaciones donde la belleza puede ser un impedimento. Aunque se considera que los hombres atractivos son mejores líderes, por ejemplo, los prejuicios sexistas implícitos pueden jugar en su contra.

En conclusión, concentrarse demasiado en la propia apariencia puede ser perjudicial si causa estrés y ansiedad; y esto aplica incluso para quienes son atractivos. “Si te obsesionas con la belleza, podrías alterar tus experiencias e interacciones”, dice. Suena a cliché, pero no hay cantidad de belleza suficiente para compensar una mala personalidad. Tal como, de manera tan elegante, lo dijo la escritora Dorothy Parker: “La belleza tiene la profundidad de la piel, pero la fealdad toca el hueso”.

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